En mi hogar, antes de
que yo naciera,
reinaba la alegría...
y también la
expectación.
Al abrir mis ojos a la vida, la primer imagen
que percibí fue la del rostro de Mamá.
Me pareció muy bella.
Sin embargo descubrí que se
angustiaba por mí y,
junto a mi Padre,
les ganaba el llanto.
A medida que fue pasando el tiempo,
noté que yo no podía hacer
lo que mis demás
hermanitos hacían.
Es más, a veces pensaba en expresar algo y
era muy grande mi dificultad para poderme
comunicar... no lograba sacar las palabras,
sólo ruidos que nadie comprendía y
esto me producía una
enorme frustación.
...mis movimientos no obedecían
a mi cerebro ni reflejaban
lo que mi voluntad deseaba.
Un día,
empezó el
desfile por
consultorios,
hospitales y
doctores.
En ése ir y venir, fue cuando escuché
por primera vez esas palabras:
"PARÁLISIS CEREBRAL".
Otros la definían como
"ACCIDENTE NEURO-MOTOR"
Empecé a notar que hay personas a las que
mi apariencia les provocaba miedo, los
desconcertaban mis movimientos sin
coordinación y mi lenguaje
con dificultades
de expresión.
Algunos otros, torpemente se alejaban de
mi,pensando que quizás lo mío era una
"enfermedad contagiosa" y
eso que lo que tengo no
es una enfermedad,
es la secuela de
una lesión de mi
sistema nervioso.
También hay gente que cree
que yo no pienso, que no siento,
que no entiendo lo que dicen...
hasta me hablan
como si fuera
niña chiquita,
aunque sea ya
una adolescente.
Sin embargo, afortunadamente
no todo el mundo es ignorante y
no todos piensan así.
Alguien les platicó a mis papás sobre una
institución en donde me podían dar
rehabilitación para vencer mis dificultades
físicas y también estudiar desde el jardín de
niños hasta el taller laboral...
es un centro de
rehabilitación-escuela
para esto que la sociedad
define como:
"PERSONAS CON DISCAPACIDAD"
Era EL CENTRO DE ATENCIÓN MÚLTIPLE "MATAMOROS"
Ahí encontré la luz de la esperanza!
inicié mi rehabilitación
y mis estudios,
encontré amigos,
cariño,
pude ir de paseo,
a campamentos,
aceptación...
...y tantas cosas que me estimularon
a continuar por el camino de la vida.
A mi me gustaría que la sociedad
entienda que la PARÁLISIS CEREBRAL,entre
otras discapacidades, afecta a 4 de cada
1000 personas en el planeta.
Que la PARÁLISIS CEREBRAL no sólo se produce
al momento del nacimiento, sino que todos
estamos expuestos, en cualquier momento a
sufrir uno de éstos accidentes neuro-motores
y tener que cambiar totalmente nuestra forma de vida.
Pero lo que más me gustaría, es que todos
pudieran aprender a convivir con las personas
con discapacidades, y especialmente que:
¡N O M E T E N G A N L Á S T I M A!
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